¿Barrer sonidos?

6 enero, 2014

Copipegamos un breve mail escrito por el realizador audiovisual riojano (y habitual colaborador de esta revista) Xorge Leiva, dirigido al equipo de diseñadores sonoros de su próximo telefilm “Habitos fantasmas”, a rodarse en los llanos riojanos en el mes de febrero. Un anticipo para los lectores de Al oído, que ya tendrán noticias de esta película cuyo protagonista es, precisa mente, un sonidista, un medium de ruidos y voces.

ballard

Queridos

Remito esta lectura para sumar al corpus sonidístico pre Habitos fantasmas.

Se trata de un cuento genial de James Ballard, con un titulo buenisimo “The sound sweep” – El barrendero de sonidos – . Otra de sus visiones espeluznantemente lúcidas desde la década del 60 de lo que es el mundo de hoy.

El cuento prefigura una sociedad en la que existen las Sonovacs, una especie de aspiradora que barre y succiona basura sonora de los ambientes. Y como en otras tramas de Ballard, quienes operan las sonovacs son parias sociales, analfabetos, mudos y tullidos, que viven en los márgenes de las ciudades, en villas cerca de los vertederos sónicos. Basurales llenos de residuos sonoros que se adhieren a las estructuras sólidas y son asprados por las sonovacs. El personaje principal, Mangon, es un barrendero solitario y mudo, de una sensibilidad auditiva notable, que trabaja simultáneamente en la mansión de Madame Gioconda, una estrella de opera en decadencia y en la de un compositor top de música ultrasónica, una forma musical nueva que sustituye a las convencionales. Inaudible para el oido humano, la música ultrasonica es experimentada a traves de conexiones neurológicas entre los sonidos y los lóbulos auditivos.

Son especialmente estremecedoras las visiones de Ballard de los vertederos sónicos reservados para los motores de los aviones, y como al colapsar se extiende sobre toda la ciudad como una nube zumbante, generando un daño medioambiental. Mundo de escombros sónicos y musica unaudible, en el que las señales ultrasónicas y las alucinaciones sónicas se confunden. Los basureros sónicos le permiten a Mangon escuchar conversaciones del pasado mientras acepta seguir la corriente de su clienta, aspirando los sonidos de sus habitaciones y los que son solo producto de su fantasía.

No escatimen en bajar, imprimir y leer este cuento maravilloso de Ballard. Abrazos!
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