Para una serena eternidad que no teme al frío

25 agosto, 2014

Thoreau

Hoy que el invierno ha decidido finalmente ser invierno, compartimos este poema/paisaje sonoro/manifiesto invernal de Henry David Thoreau

Cuando el invierno orla sus ramas
Con su fantástica guirnalda,
Y pone el manto de silencio
Sobre las hojas de ahí debajo;

Cuando el arroyo en su terraza
Se abre camino gorgoteando
Y el ratón en su morada
Mordisquea el heno de la pradera;

Creo que el verano aún está cerca,
Y acecha debajo,
Donde está el mismo ratón acurrucado
En el brezo del año pasado.

Y acaso el paro desde la rama
Vuelva a trinar con serenidad
La nieve es el manto del verano
Con el que él mismo se cubre la piel.

Bellos capullos engalanan los árboles
De los que cuelgan deslumbrantes frutos
El viento del norte suspira una bisa estival
Para protegerlos de la helada penetrante.

Traedme buenas nuevas,
Que soy todo oídos
Para una serena eternidad
Que no teme al frío.

El hielo cruje inquieto
Sobre la superficie de la laguna,
Y los duendes hacen alegres cabriolas
En medio del tumulto ensordecedor.

Me apresuro impaciente hacia el valle,
Como si oyera excelentes noticias
De un gran festival que celebrara la naturaleza
Y que no puedo perderme.

Retozo con mi vecino el hielo,
Y el temblor amable de cada nueva grieta
Se abre veloz
Sobre el lago jubiloso.

Junto con el grillo
Y las ramas del hogar
Resuenan en el sendero del bosque
Esporádicos sonidos familiares

Henry David Thoreau
(fragmento de “Pasear”. trad. de Silvia Komer)

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